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Marcus Slaughter, el trotamundos del baloncesto

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Marcus Slaughter, ya ex-jugador del Real Madrid, ha puesto rumbo a su nuevo club, el Darüssafaka Dogus, pero no sin antes despedirse de la que ha sido su fiel afición durante 3 años con un mensaje en su cuenta de Instagram. 3 años donde el interior estadounidense no ha pasado desapercibido, siendo un referente defensivo y un jugador con una actitud extraordinaria, tanto dentro como fuera de las canchas.

Marcus dejó este mensaje en su cuenta de Instagram: “Hoy fue un día triste para mí porque dejo una ciudad llena de gente a la que amo; es la mejor opción en este momento, pero ha sido la decisión más difícil de mi carrera.
Siempre me sentí en Madrid como en casa y mi deseo era retirarme aquí.
Muchas Gracias a todos los aficionados, a mis compañeros, a mis entrenadores y a todos los empleados del cuerpo técnico y sección de baloncesto por estos 3 años inolvidables. Nos veremos pronto…
“PUEDO IRME DE MADRID, PERO NUNCA DEJARÉ DE SER MADRIDISTA”

Mensaje de despedida de Marcus Slaughter en su cuenta de Instagram
Mensaje de despedida de Marcus Slaughter en su cuenta de Instagram

»Masacre» se va, pero deja atrás momentos para el recuerdo, como su ya conocido salto antes de los partidos, demostrando su gran elasticidad, sus celebraciones en el balcón de la comunidad, su gran pasión por el club, celebrando el pase a la final de la Champions League con los propios jugadores y su amplio palmares, con dos Ligas ACB, tres Copas del Rey, tres Supercopas de España y una Euroliga.

Un Pivot que destacaba poco en el ataque, pero que conseguía corregir con su inagotable intensidad dentro de la cancha. Un defensor de esos que dejan huella, un luchador en el rebote a pesar de su 2,04m. La ACB pierde a un jugador con una historia difícil.

Slaughter nació en San Leandro, California, un 18 de Marzo de 1985. El joven se crió en una familia completamente ligada al baloncesto, pero Marcus no dedicaba tiempo a botar el balón. El chico travieso y extrovertido prefería escuchar la incontables historias de su padre Dwight y, sobretodo, disfrutar el máximo tiempo posible con su querido hermano Jemall, un talento del baloncesto que con tan solo 18 años todas las universidades querían tenerlo en su plantilla.

»Han disparado a tu hermano, vamos al hospital»”. Estas fueron las palabras que convirtieron la vida del joven Marcus en un infierno constante. Jemall recibió un disparo en el corazón por parte de un exdetective de Los Ángeles y el propio padre de su novia. Un disparo que acabó con la vida de la futura estrella del baloncesto un día de Mayo de 1996.

La sonrisa permanente de Marcus Slaughter fue borrada de un plumazo. ¿Cómo puede entender un chico tan joven que su hermano había sido asesinado por un loco con un arma? Por supuesto, Marcus jamás comprendió esto. Su sufrimiento llego a tales extremos que, durante tres meses, se vio obligado a faltar a sus clases e incluso tuvo que visitar Psicólogos, que, comprensiblemente, no consiguieron remediar el problema. La vida de Marcus perdió sentido. El extrovertido chico que seguía a su hermano allá donde iba, se convirtió en un recluido social, que pasaba las horas dentro de su cuarto.

Dwight no comprendía que un chico tan joven y vital, desperdiciase su vida de tal forma. »¿Qué quieres hacer con tu vida? ¿Vas a encontrar trabajo así? ¡Juega al baloncesto! Ahora… te toca a ti”». Estas palabras de su padre fueron las que cambiaron la vida de Marcus completamente.

Marcus

¿Quién iba a pensar que un chico que apenas jugaba al baloncesto se convertiría en el temor de las canchas? Sus números dejaban estupefactos a cualquiera. En su primer año como jugador de instituto aportó 21 puntos, 14,3 rebotes y 3,5 tapones, y en su segundo, en JW North, un centro mucho más especializado en este deporte, mantuvo sus números, lo que le permitió que grandes universidades como Arizona, Seton Hall y Louisville quisieran contar con este joven talento.

»Se me daba bien» comentó Slaughter” »Me permitió conseguir una beca para ir a una buena universidad”». Y esa universidad fue San Diego State. En su primer partido con los Aztecas, el californiano anotó 19 puntos desde el banquillo, dejando claro que ni el nivel universitario conseguiría frenarle. »Mi primer año fue de aclimatación, era nuevo y debía adaptarme. Era un ritmo mucho más rápido que en el instituto, pero al final de mi primera campaña ya empecé a estar más rodado, jugando mejor y sintiéndome más cómodo. En los dos años siguientes podría demostrar más cosas…”». Slaughter acabó su primer año aportando 7,9 puntos y 6,8 rebotes desde el banquillo, número que le permitieron coger mucho más protagonismo para los próximos años.

La vida de Marcus había cambiado completamente. El baloncesto fue la vía de escape para Slaughter y su juego así lo demostraba. El salto cualitativo de este jugador fue demoledor, sumando 17 puntos y 9 rebotes en su siguiente año. Marcus volvía a sonreir.

aztecas

Con tan solo dos años en la universidad, Slaughter tomo la impulsiva decisión de presentarse al Draft del 2005, pero una lesión de su mano y la falta de agente, echaron para atrás al »Matador» azteca. »Todo pasa por una razón… el año que viene me presentaré buscando ser primera ronda”».

El tercer año como jugador universitario de Slaughter pasó un poco desapercibido, con 16,5 pt, 11 reb, pero con una mejora enorme tanto en defensa como en el pase. Marcus sabía que para ser elegido en el Draft, debía agrandar sus cualidades y mejorar algo más que sus puntos. Aquel año, Marcus condujo a los Aztecas al torneo final de la NCAA, siendo eliminados en segunda ronda.

Las expectativas en el Draft de 2006 eran altas. Marcus venía de completar 3 años impresionantes en la Universidad de San Diego State y su rápida mejora le convertían en un jugador muy apetecible para cualquier equipo, pero sus prisas le costaron muy caro. A pesar del los ruegos de su entrenador para que jugase un año más como Azteca, Marcus decidió que era el momento de saltar a la NBA, pero las franquicias no creían lo mismo. Marcus Slaughter no fue escogido por ningún Pick. A pesar de la fiesta que organizó la familia, a pesar de las expectativas, a pesar de la condición física, Marcus tuvo que ver como sus sueños de entrar en la mejor liga del mundo se esfumaban.

madre

»Resultó una decepción muy grande. Tenía razones familiares para dejar la Universidad”» explicaba Slaughter. »Estaba hablando con un equipo y al mismo tiempo mi agente le decía que no me drafteara, ya que a él no le interesaba esa franquicia. Y no me escogieron. Fue triste para mí y mi familia, me costó un tiempo asimilarlo aunque decidí pasar página, cambiar de agente… y venirme a Europa”».

Ni siquiera pudo ganarse un contrato con Lakers, a pesar de la completa Summer League que disputó con los angelinos. Slaughter se vio obligado a buscar equipo fuera de su país. El Pinar Karsiyaka turco fue su primer destino.

Su vida personal cambió completamente. El idioma, el clima, la cultura, todo era diferente para él, pero en la cancha seguía siendo el mismo, promediando 13,3 puntos y 10,2 rebotes en la temporada y siendo el MVP del All Star turco, lo que le permitió tener una nueva oportunidad para entrar en la NBA con Miami Heat, dejando momentos inolvidables en su vida, como el partido que disputó contra Detroit, siendo uno de los máximos anotadores del partido y ganándose el respeto de todos. »Era sólo un partido de verano pero cuando vi a Pat Riley poner la mano sobre el hombro de mi hijo, aconsejándole antes de salir a pista, no pude evitar las lágrimas”», dijo el padre de Marcus. Por desgracia, no acabó congeniando con Miami, por lo que Marcus tuvo que buscar nuevo destino.

marcus-slaughter

El Hapoel Migda de Jerusalén fue su nuevo equipo pero, a pesar de la facilidad con la que Marcus se amoldó al país y sus costumbres, sus números (8 puntos, 6,4 rebotes) y un incidente donde se acusó a Slaughter sin pruebas, dejaron al pivot fuera del equipo en muy poco tiempo. »“En Europa tienes mucha presión por ganar partidos. Cuando no se hace, hay que echarle las culpas a alguien y normalmente miran a los americanos del equipo”. “Es parte del juego, me pasó a mí, no ganábamos y me cortaron. Así funciona esto”».

Su nuevo destino fue el Gravellines francés, donde acumuló 9,5 puntos, 7,2 rebotes, 1,4 asistencias, 1,3 tapones, enamorando así a la afición gala. Poco duró en Francia, y su siguiente paso fue el Eisaeren Bremerhaven de Alemania, donde sumaría unos números escandalosos para el juego europeo, 18 puntos, 9,7 rebotes en temporada, pero sin explicación alguna, Marcus fue cortado poco después, lo que provocó su vuelta a Francia para jugar en el Le Havre, donde, sin ninguna duda, mostró un nivel extraordinario, sumando 16 puntos y 9,5 rebotes. »Mejoró muchísimo mi situación. En Le Havre me dejaron jugar bastante, fue una temporada fantástica y me abrió las puertas del Nancy». Y así fue. El Nancy se fijó en este monstruo de las canchas europeas y no pudo resistirse. Marcus sumó 13 puntos y 7,2 rebotes en su temporada, una temporada inolvidable para él, donde deslumbró a toda Europa con su juego. »Sentí por momentos que podía hacer lo que quisiera en Francia. Fui líder en rebotes y estaba en los tops de anotación y valoración. Deseaba un reto mayor, jugar contra gente aún mejor, desafiarme a mí mismo. Por eso quise venir a España,… tenía que hacerlo”».

Blancos de Rueda sabía que Slaughter buscaba un desafío mayor, y ahí estaba España. Al estadounidense le costó amoldarse al país y al juego, pero consiguió llevar al equipo a la clasificación de la Copa del Rey. También estuvo cerca de colocar al humilde equipo en Play-offs y consiguió ser considerado el jugador más espectacular de la temporada 2010-2011, pero tras este corto año, Marcus decidió volver a Alemania con el Brose Baskets, donde conquistó la Liga alemana.

brose marcus

Al final, su increíble paso por Europa y sus esfuerzos por mejorar y crecer, no pasaron desapercibidos. Marcus Slaughter firmaría con el que ha sido, posiblemente, el equipo más importante de su carrera, el Real Madrid. Lugar donde se ha ganado a una multitud de fans enorme. 3 años de triunfos y alegrías, títulos por doquier. Marcus ha sido mucho para este club y, a pesar de tener un papel más secundario en este último año, jamás ha escondido su amor por la ciudad y su gente.

Todo un trotamundos del baloncesto, un chico que cumplió el sueño que no pudo su hermano. Un jugador que ha dejado huella por cada equipo que ha pasado. El claro ejemplo de esfuerzo y consistencia.

Gracias por darle vida a la ACB en estos tres años, »Macacre».

salto marcus

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