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Hola una semana más, queridos amigos y seguidores de “esta grada, vuestra grada”. Hoy toca hacer un repaso a tres hechos, acontecimientos y vivencias, disfrutadas y sufridas este pasado sábado, domingo y lunes.

Son 2 microrrelatos que referiré de forma cronológica para intentar trasladaros y compartir con vosotros, lo experimentado en este intervalo corto, pero muy intenso de mi vida reciente. Dicen que en la variedad está el gusto, veremos al finalizar si es o ha sido así.

El Palacio de los Deportes de León, se tiñó de rojo pasión.

El inicio de este año nos quiso dejar el Sábado a todos los amantes del bendito deporte del “balón naranja” un regalo visual digno de un cuadro. Fue entrar en el coliseo del Bernesga, en mi caso de servicio y ver el color de la pasión por todos los rincones del recinto. Pasión por unos ídolos, sus ídolos; pasión por una forma de vivir este deporte; pasión por unos valores; pasión por una manera de entender la vida, su vida. Pasión por la gran familia del Colegio Leonés.

Uno que es fácil de emocionar con pequeños grandes detalles, no tiene más remedio que departir con vosotros esta experiencia mágica, pero muy real.
Ver nuestro “OLIMPO” del deporte repleto por la gran familia del Baloncesto León ( me niego a nombrarlo de otra forma por toda su historia ), me hace reafirmar mi admiración por esta institución. Esta marea roja formada por niños, adolescentes, jóvenes y menos jóvenes, con sus ojos brillantes como luceros del alba, deseando únicamente el reconocimiento que merecen.

Mi admiración, vaya por delante, hacia dicha familia se acrecienta. Y así ha sido, por poder disfrutar de lo bien hecho, de los valores que desprenden, de la ilusión, el cariño y el amor infundido por sus entrenadores hacia estas jóvenes hordas.

La ilusión se hizo carne en estas personas y nos regalaron su devoción, su pasión, su forma de vivir el baloncesto. Lo acontecido allí, no se puede transmitir, sólo vivir, compartir y agradecer.

La organización impecable, admirable, rezumaba profesionalidad y sapiencia por los cuatro costados. Llegados a este momento, se puede pedir más…..Sin pedirlo nos lo regalaron.

El pasado, presente y futuro de esta institución quedó reflejado, patente y acreditado en su máxima expresión. Por todo esto y más, querida familia del Colegio Leonés, GRACIAS. Vuestra filosofía de vida deportiva, de valores humanos, de aptitud y sapiencia, me enorgullece como cazurro, como amante de este deporte y sobre todo, como admirador y partícipe en primera persona de todo lo que representáis, sois y compartís con el pueblo leonés.

Por todo esto, gracias de nuevo queridos amigos. Dedicaros desde este balcón, el inicio del himno oficial universitario , con orígenes en las primeras universidades alemanas, entonado en grandes actos académicos:

Gaudeamus igitur, iuvenes dum sunus ( Alegrémonos pues, mientras seamos jóvenes )

Lunes de admiración y reconocimientos

Llegados aquí, mi último microrelato: intentaré ser breve y conciso: desde esta humilde y sencilla “grada”,

GRACIAS Sr. Concejal de Deportes del Excmo. Ayto. de León, mi concejal el de todos los leoneses. Si querido José María López Benito, querido amigo “YIYO”. Has puesto a la ciudad que tanto amamos, a nuestra Legio VII Gemina, en el pedestal de la excelencia de las Escuelas Deportivas. España así te lo ha reconocido, te ha premiado.

Siempre en todos, todos los eventos deportivos, rayando el don de la bilocación. Enamorado de tu trabajo POR Y PARA los leoneses. Creador ferviente del valor del deporte de base, de su iniciación, de su continuidad, de su pervivencia municipal.

No puedo menos que darte este abrazo virtual, el físico será mayor, estas gracias, por tu profesionalidad. Por tu tiempo dedicado a todos nosotros. Porque podamos desarrollar algo tan importante como hacer deportes de todos los tipos y colores.

Querido amigo, te admiro, te respeto tanto…….., eres parte de la historia de esta ciudad, tu ciudad. Luchador incansable ante las adversidades económicas y sociales que vivimos. Impulsor de los valores que se adquieren en estos recintos municipales. Todo lo que te diga es poco.

Para acabar, deseo y espero que el pueblo de León, al que tantas horas dedicas, doy fe de ello, robándoselas de tu presencia a tu mujer e hijas, pueda no tardando agradecértelo que menos que con un recinto deportivo que lleve tu nombre. Por tu dedicación impagable, estás entregando tu tiempo y tu vida a algo tan noble como el deporte.

Gracias por todo lo que nos has dado, nos das y darás. Eres ejemplo de integridad. Querido y valorado en todos los estamentos deportivos de León.

Me despido de ti, mi concejal, con la gran alegría que me produce el haberte conocido, ser testigo directo de tus obras, logros, méritos, premios, etc.
Gracias querido “Yiyo” por estar presente en mi vida. Gracias por tu legado. Gracias por amar el deporte y por tus obras y acciones.
León y sus gentes siempre en deuda contigo…yo también…y el deporte más aún.

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